Sermón del Pastor Miguel Vega: Siete Características de la Iglesia que Crece
1.La iglesia que crece está llena del Espíritu Santo, somos parte de la Gran Comisión.
2.La iglesia que crece estudia, y perseveraban en la doctrina, los apóstoles enseñaban las enseñanzas de Jesús y el significado del Antiguo Testamento.
3.La iglesia que crece adora a Dios, se reunían para adorar, compartir el pan, la santa cena.
4.La iglesia que crece tiene misericordia, comunión, identificación, unidad.
5.La iglesia que crece es buena en su mayordomía, todas las cosas le pertenecen a Dios y administra todos los recursos bien.
6.La iglesia que crece es unida, no permite desunión en la iglesia.
7.La iglesia que crece comparte la misión de Dios.La visión nace en el corazón de Dios.Tiene el privilegio de compartir su visión y misión de Dios al mundo.
Sermón del Pastor Miguel Vega
“El año de plenitud,abundancia, y bendición de Cristo”
(Romanos 15:29).
“Y sé que cuando vaya a vosotros, llegaré con abundancia de la bendición del evangelio de Cristo.”
Pablo escribió estas palabras a los cristianos en Roma. Él les estaba diciendo, “No tengo duda que cuando me encuentre con ustedes, será en la mayor medida de la bendición de Cristo.”
Aquí las palabras del apóstol implican algo que cada creyente debe saber. Esto es, que existen varios grados o medidas de la bendición de Cristo. Algunos creyentes obtienen una medida de plena en esta bendición, lo cual es la meta. La intención es que todos lleguemos a una medida plena de la bendición del Señor, aun que otros cristianos entran a sólo una pequeña medida de la bendición de Cristo.
En su carta a los Efesios, Pablo anima a todos a buscar una medida plena de la bendición: “Pero a cada uno de nosotros fue dada la gracia conforme a la medida del don de Cristo…hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un varón perfecto a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo…y de conocer el amor de Cristo, que excede a todo conocimiento, para que seáis llenos de toda la plenitud de Dios.” (Efesios 4:7,13; 3:19).
Note la palabra “plenitud” en estos pasajes. La palabra griega que Pablo usa aquí significa: “terminar la tarea de llenar por completo.” Esa es la tarea que Dios nos ha dado: perseguir la plenitud de la bendición de Cristo en nuestras vidas.
Pablo elabora en esto, escribiendo, “…un Señor, una fe, un bautismo, un Dios y Padre de todos, el cual es sobre todos y por todos, y en todos.” (Efesios 4:5-6). En resumen, Dios el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo habitan en todos sus hijos. Jesús prometió, “…vendremos y haremos morado en él.” (Ver Juan 14:23). Pablo aclara que todos tenemos el mismo acceso al Señor. Por lo tanto, todos tenemos la misma oportunidad de obtener su siempre creciente bendición. Por cierto, nuestras vidas deben incrementar continuamente en lo que Pablo llama, “la bendición de Cristo.”
Considera la increíble plenitud de bendición de Cristo en la vida de Pablo. Este hombre recibió revelaciones personalmente de Jesús. Él escribe que Cristo se le revelo a él. Por supuesto, que Pablo sabía que no había alcanzado la perfección. Pero él también sabia, sin duda, que no había nada en su vida obstaculizando ese fluir de la bendición de Cristo.
Por eso es que Pablo podía decir, “Y sé que cuando vaya a vosotros, llegaré con abundancia de la bendición del evangelio de Cristo.” (Romanos 15:29). Él tenía una confianza santa en su caminar con Cristo. Él declaró, “Y por esto procuro tener siempre una conciencia sin ofensa ante Dios y ante los hombres.” (Hechos 24:16). Pablo estaba diciendo, en esencia, “Mi vida es un libro abierto ante el Señor. No tengo pecado escondido en mi corazón, y el no tiene controversia conmigo. Y su bendición hacia mí es un continuo fluir de revelación. Así que cuando les predico a ustedes, ustedes no escuchan las palabras de los hombres. No les di un sermón muerto lleno de teología ingeniosa. Lo que ustedes oyen son las mismas palabras del corazón de Dios a ustedes.”
En resumen, la plenitud, bendición y abundancia de Cristo significa tener una vida que complazca al Señor. Es un conocimiento interno del Espíritu Santo que mientras Dios mira en tu vida, él dice: “Estoy complacido contigo, mi hijo, mi hija. No hay nada entre nosotros que obstaculiza nuestra comunión y relación.”El escritor de Hebreos resume la plenitud, bendición y abundancia de Cristo de esta manera: “Y el Dios de paz que resucito de los muertos a nuestro Señor Jesucristo, el gran pastor de las ovejas, por la sangre del pacto eterno, os haga aptos en toda obra buena para que hagáis su voluntad, haciendo él en vosotros lo que es agradable delante de él por Jesucristo; al cual sea la gloria por los siglos de los siglos” (Hebreos 13:20-21).
Me encanta estar alrededor de gente que vive esta clase de vida en Cristo. Ellos tienen a su alrededor el aroma de haber estado con Jesús. Como Pablo, estos santos tienen una “insatisfacción divina con esta vida, un ansia de estar en la presencia de Cristo, un hambre por obtener más y más intimidad con él. Ellos hablan mucho de Jesús y rebozan de su amor y santidad”.
El propósito de este mensaje es descubrir lo que obstaculiza nuestra entrada a la plenitud y abundancia de Cristo.Aquí Pablo no se está refiriendo a un estado mental, una teología o creencia doctrinal. El está preguntando, “¿Que hay en tu vida que te retiene de seguir adelante a laplenitud y abundancia, de Cristo? En un tiempo iban tan bien. Les conozco a ustedes como un pueblo de oración; que trabaja diligentemente en las buenas obras. Pero algo anda mal. Ya no les veo crecer. En lugar de eso han vuelto atrás a confiar en la carne. No sientes el dulce aroma de Cristo que una vez tuviste. Tu seguridad, tu claridad, y tu visión se han ido. Algo está estorbando.
“¿Que puede haberte convencido a conformarte con esta condición? Sea lo que sea, te digo que no es de Dios. De hecho, noto levadura en tu vida, algún compromiso. Algo te esta nublando, algo te puede estar aguantando. Y esto está haciendo que el Señor tenga una controversia contigo. Dime, ¿Qué es?”
Conozco a muchos cristianos hoy en día que una vez fueron usados poderosamente por Dios. Estas personas eran consagradas, oraban, eran santos creyentes; pero entonces algo les paso. De alguna manera, fueron estorbados de experimentar la plenitud, y abundancia de Cristo.
Esto incluye a muchos ministros que conozco. Estos hombres vieron victoria tras victoria en su caminar con el Señor. Pero algo entro en sus vidas sigilosamente, algún compromiso, y al pasar el tiempo hicieron las paces con eso. A menudo esa levadura que estorba es un solo pecado que asedia.
A todas esas personas Pablo les pregunta, “¿Qué les pasó? ¿Qué esta estorbando el fluir de la plenitud, y abundancia de Cristo en tu vida? ¿Qué levadura a entrado sigilosamente?”
Creo que el momento es ahora de examinar y eliminar todas esas cosas que no nos permiten experimentar lo que Cristo tiene para nosotros. Es el momento de abrir nuestro corazón y dejar que el Espíritu de Dios opere y remueva toda esa levadura añeja y podrida que nos roba toda bendición de parte de Dios. ¿Quieres ver la plenitud, y la abundancia de Cristo en tu vida? Renuncia ahora mismo a lo que te controla y empieza a experimentar lo que Dios tiene para ti.
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